3. Diferente.
En el recreo, me senté en el mismo lugar de siempre. En el otro lado de la cafetería estaba la chica misteriosa, con una mirada penetrante en sus ojos.
Y inesperadamente llegaron Emily y Tom.
-Perdónanos.-dijeron los dos
-Nos hemos pasado, y te juro que no va a volver a ocurrir.
Los ojos de Emily suplicaban perdón. Y yo por supuesto se lo iba a dar, pero eran tantas discusiones. Por ejemplo mi último cumpleaños estuvieron a punto de llegar a las manos.
-Esta bien. Pero, Emily, me tienes que hacer un favor.
-Sorpréndeme.
-Tienes que presentarme a Kate.
-Oh, no. Eso no.
-Venga Emily, se lo debemos.-dijo Tom
-Matt, esa chica es muy rara y se cabrea muy rápido. No se que interés buscas en ella, pero allá tú.
Emily se levantó de la mesa y fue directa hacia Kate.
Al llegar a su mesa las chicas se rieron y cuando Emily dijo algo la sonrisa de la chica se esfumo. Emily agarró del brazo a Kate y la arrastro a nuestra mesa.
-Chicos, os presento a ¡Kate Firehair! Este es Tom, es tonto. Y este Matt es menos tonto.
-¿Qué maja es Emily, verdad?.-rió Tom, aunque la chica pasó olímpicamente de él.
-Hola Matt, creo que ya nos conocemos.-sonrío Kate
-Sí, solo me faltaba tu nombre.
-Perdona por marcharme aquel día, llevaba prisa.
-Se notaba. ¿Vistes lo que ocurrió en la calle?
Le estaba preguntando que si vió las serpientes de fuego y agua. Pero ella ponía cara extraña
-¿Qué ocurrió?
-Yo voy comiendo, que el tonto tiene hambre.-dijo Tom
-¿No lo vistes? Hum, déjalo.
O se hacía la tonta. O todo lo que ocurrió aquel día fue un sueño muy real.
Pasamos el recreo conociendo a Kate. Ella vivía en Massachusetts pero tuvo que mudarse a Nueva York por motivos familiares. Era aún más guapa, ojos marrones con destellos rojos al igual que su pelo. Su sonrisa era curva y siempre estaba muy roja.
-Podríamos quedar para ir a la bolera.-dijo Tom
-Por mi esta bien, ¿Y vosotros dos?
Kate estaba muy nerviosa. Por mí podríamos ir. Así podría tener más oportunidades de saber que ocurrió aquel día.
-Supongo que mi padre me dejara ir.
-Esta bien, a las 6. ¡Nos vemos allí!
· · ·
Estaba muy nervioso por que llegase la hora. Y una de las veces que estaba dando vueltas por mi cuarto el reloj marcó las 5:30 y cogí el autobús con Tom hacia la Bolera.
Al llegar nos encontramos con las chicas allí, entre ellas Ashley, la novia de Tom.
-¿Qué ha pasado?.-grito Ashley
-Es obvio que se ha ido la luz.-dije
-Que evidente, Matt.-terció Tom
Las luces explotaron y todos nos tiramos al suelo. Un montón de ruido y susurros recorrían el ambiente. Y de repente, una mata de hojas entró por las escaleras de la calle. Una llamarada de fuego salió de los tubos de bolos. De los grifos, un chorro de agua, y junto a la enredaderas de la puerta una corriente de aire entraban lentamente por la puerta.
Todo eso se dirigía hacia nosotros.
-¡Tranquilos, no os mováis!.-gritó Kate.
-¿Cómo me voy a mover?.-
Una planta enredadera se enroscaba el pie de Tom y de Ashley, junto a unas chispas de color verde.
El fuego se acercaba a Kate lentamente y enrollaba su brazo. El agua fría subía por mi pie junto a chispas azules.
El aire giraba alrededor de Emily.
Y nada nos hacía daño. No nos molestaba. Se estaba bien.
Era una situación rara, muy mágica. Increíble.
Las luces de colores estaban en la oscuridad y lo iluminaban todo. Y entonces, lentamente todas esas cosas se fueron del lugar.
-Esto es muy raro.-dijo Emily
-Tranquilos, no os asustéis.-dijo Kate
-¿Cómo no me voy a asustar, no acabas de ver lo que yo?.-gritaba histérica Ashley.
-Kate, ¿Sabes que ha ocurrido?.-le dije asustado a Kate.
-Matt, sois diferentes al resto de chicos. Los elementos os llaman. Sois Protectores.
ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh Esto es amor, puro amor.
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