sábado, 26 de noviembre de 2011

Capitulo 1: Alucinaciones

1. Alucinaciones.


     Estaba aburrido, por tanto, salí de casa con la bicicleta, rumbo a mi lugar preferido.
Mi vida era bastante aburrida en ese momento. La avenida 125 de Manhattan estaba atestada de coches. Todos esos pitidos y coches, te ponían la cabeza loca.
     En casa, aparte de Leah, mi perrita, no había nadie más. 
Mama estaba trabajando, y Papa, bueno, Papa digamos, que también. Mi casa, realmente apartamento, no era lo mejor de Nueva York. Básicamente compramos aquel piso por que daba unas buenas vistas a la avenida.
     Tom, mi mejor amigo estaba de vacaciones en Hawai y yo estaba solo en esa gran ciudad.
     Baje al porche y saque la bici del sótano del edificio. La calle estaba ajetreada llena de gente andando para allá y para acá. Hice un caballito con la bicicleta y caí al suelo rodando, y ese fue el momento en que mi vida normal empezó a cambiar.

-¿Estás bien? ¿Quieres que pida una ambulancia? –Una chica con el pelo castaño, y destellos rojos, se me acercó. Era muy guapa y estaba exhaustada, y yo estaba sangrando.
-No, tranquila, no es nada. Esto me pasa a menudo. – Me agarró la mano para levantarme y sentí una vibración en mi interior. El interior de mi cuerpo vibraba, y note como a ella también le pasaba lo mismo. Mi cuerpo le estaba ocurriendo algo, una conexión al tocarla… algo extraño.
De inmediato me soltó la mano.
      La alcantarilla de la calle reventó y saltó por los aires, de ella salió un chorro de agua que llego hasta lo más altos de los edificios. Todo el mundo se quedo asombrado mirándolo, pero de la misma alcantarilla salio un chorro de fuego que, como una serpiente, enrolló el agua, y todo se esfumó.
-¿Qué ha sido eso? –pregunté. Pero la chica no contesto, es más, echó a correr y me dejo allí plantado.
No iba a dejarlo así. Monte en la bici, y fui detrás de ella pero, me miraba y corría mas.
Inmediatamente desapareció entre la gente y no la vi.
     Quede asombrado por mi pequeña aventura, era extraño quizá habría sido una alucinación, pero la gente estaba absorta todavía, e intentando olvidar a la chica, continué con mi destino final.
     Allí estaba, el Empire State, ese edificio tan impresionante.
     Ese lugar era especial para mí, allí íbamos mi abuelo y yo,  y me contaba sus historias de joven, justo en la cima. Aparque la bicicleta en el callejón, y me dirigí al edificio.
     Mientras esperaba en el ascensor, me acorde de lo ocurrido en la calle con la chica.
Fue algo extraño cuando sentí eso al tocarlo, y después ocurrió eso tan extraño.
Si, ya sabes lo del agua y el fuego ¿No se supone que se repelen? El agua puede al fuego, pero a la inversa es lo mismo. ¿Cómo ocurrió eso?
Tras unos largos minutos, un ‘‘plin’’ y la puerta se abrió, y subí las escaleras a la azotea, el aire que me venía era algo alucinante. Ese lugar era alucinante. Las vistas daban vértigo, pero eso ya lo tenía controlado.
      Sentí nostalgia al recordar cuando mi abuelo me contaba sus historias, historias increíbles, de que era capaz de controlar el agua. Y sus amigos también.
      Una vez me dijo que a mi me ocurriría lo mismo. Yo esperaba ese día con ansia. Pero ahora mi abuelo no estaba, básicamente se fue. Y no se sabía nada de él.
      Mientras miraba el puente desde Manhattan, un humo negro se dirigía hacia mí a gran rapidez.
Parecía lejano pero cuando me quise dar cuenta estaba prácticamente a unos metros. Desperté de mi embobamiento, y corrí hacia la puerta, y el humo se detuvo ante mí y apareció un hombre vestido de traje. Entonces, hablo:

-¿Eres Matt Bennett? –dijo el hombre trajeado. Tenía una voz grave y unos ojos negros como la oscuridad.
-No te conozco, déjeme en paz. –Me di la vuelta para salir. Tenía miedo, ¿Cómo había echo eso del humo? Ese día era uno de los más raros de mi vida, y para que no acabase peor decidí huir pero antes de salir el hombre estaba detrás de mí y me agarro por el brazo fuertemente.
-Te repito, ¿Eres Matt Bennett?
-No. –Dije suavemente. Trate de engañarle pero fue un gran error. –Mi nombre es… Steven… Steven... Spielberg.
Mierda. ¿Steven Spielberg? ¿Qué clase de nombre es ese?
-¿Por qué mientes Matt Bennett? - el hombre me miro con mirada asesina, y desenfundo un cetro. Este, era dorado y llevaba en la punta una bola de cristal negra. La agitó, y salí disparado por los aires. Aquel hombre empezaba a difuminarse, se marchitaba. Quede acorralado en la otra punta del edificio, y el hombre se acercó a mi.
-Mentir es de cobardes. Un protector nunca miente.- Estaba alucinando, ¿Qué narices decía? El hombre empezó a reírse, me agarró por la chaqueta y al agachar la cabeza podía ver los coches y taxis por encima de mí, en ese momento sentí verdaderamente vértigo.
Y con gran sutileza se despidió de mí.
-Que tengas suerte, Matt Bennett. Sí de verdad eres un protector te salvarás, si no, un placer conocerte.
Y entonces fue cuando me soltó.
      Empecé a caer, el viento me zarandeaba, no podía para de gritar, me iba a entrompar con el suelo. Adiós mundo cruel.  Justo a unos metros del suelo, una bola gigante de agua apareció en mi socorro y rebote en ella, volví a caer encima y estaba blanda, no parecía agua, pero lo era. La bola de agua me movió y me llevo a callejón.
     La gente asombrada siguió tranquila dado a que no se habían acabado de caer del Empire State, mientras yo, veía alejarse una humareda negra por el cielo.
     Salté de la bola de agua, y me senté en el suelo.
Inmediatamente, la pared fue a colocarse encima de un árbol seco, y toda el agua se callo encima de este. El árbol, el celindo para ser más exactos, el color de sus flores empezó a nacer, poco a poco. Los traunsentes quedaban asombrados por ese incidente, mejor que no me preguntase que había pasado porque no tenía ni idea.
Y definitivamente ese día había comido algo en mal estado, porque tantas alucinaciones no eran normales.




2 comentarios:

  1. Que comienzo! Muy bueno, ya quiero ver como sigue! Me creé el blog para poder comentarte!

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  2. Jorge, esta genial ahora mismo me pongo con el segundo capitulo, mas te vale seguir subiendolos por que si no me enfadare mucho,

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